Nota 1

Actualizado: 24 dic 2020

-Hola, se que hace mucho no hablamos, pero anoche tuve un sueño, y te lo quería cantar. Si, cantar, no contar, es que hace mucho que no hablamos y hablar, solo sería extraño. Te lo quiero cantar.





Corría, y no sabía por que, pero reconocía esas calles, la tienda de Doña Lety y la casa negra de Doña Laura, era la colonia Santa María en donde vivimos hace años.

No estaba seguro que fuera un sueño como los que te contaba antes, en esos sueños siempre sabía que estaba soñando, pero en este mi sensación era diferente.

Estoy tomando un nuevo medicamento y la doctora dijo que podría influir en mi manera de dormir, no es el punto pero quiero explicarte que era un sueño diferente.


Llegué al parque del fondo de los callejones, el lugar seguía igual que cuando teníamos 12, todo seco y con los columpios oxidados, el mismo lugar sin mantenimiento que inauguró el presidente municipal hace años. Me escondí bajo la resbaladilla, la bajita, esa la que casi se corta Israel por la lámina levantada.


En ese parque me molestaban los machitos de la cuadra, estaba nuestro intento fallido de hacer un huerto y aprendí a cruzar el pasamanos completo, incluso me atrevía a dar una vuelta mortal en él. Ahí estaba yo, escondido en la resbaladilla, apurado y no sabía por qué. Así, todo comenzó a destruirse,


Volteé a los escalones del juego y estaba un niño asustado.

Me sentí responsable. Todo se destruía y el estaba ahí, solo.

No tenía mucho tiempo para pensar, le di la mano y comenzamos a correr, esquivamos rocas, humo y explosiones, supongo que los inconscientes no se olvidan tan fácil de las películas de Transformers.


Salimos del parque y seguimos por los callejones, llegamos a una pared con una textura diferente, definitivamente no estaba ahí cuando tenía 12.

La saltamos y todo dejo de explotar, aquel lugar era como un fuerte gigante,

estaba todo cubierto de una textura verde jade y con brillos de colores.

Una estructura mecánica que se parecía a hichola, la piñata que hizo Sara en navidad,

había arboles y plantas creciendo por esas texturas de colores

Escuché ruidos y me vi envuelto en una persecución, te digo que ver películas de acción hace más daño de lo que piensas.

No pude mas, nos acorralaron en un patio con paredes de 5 metros.

era increíble, pero tenía mucho miedo.

Reconocí a a Sara, ella me vio y los detuvo les dijo que yo soy el Avatar.

Dejaron de sujetarnos.

Volteé a ver si el niño estaba bien y no había nadie.

En ese momento supe que nunca hubo nadie.

Desperté.


alealejandro

mayo 2020



























"No se que tienen las flores llorona, autoretrato"

mayo 2020

@alealejandro110

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